El grupo formado por mi familia y yo ascendimos por la ladera sur, pedregosa y caliza, hasta llegar a la encantadora cueva conocida como el "forat", desde donde contemplamos una maravillosa vista con el mar Mediterráneo al fondo bañando la costa de la Marina.
La montaña tiene para mi un valor curativo porque el aire puro y fresco revitaliza el cuerpo y lo recarga de energía positiva.
A ella le dedico este poema de Miguel Hernández:
"Al fin, era la piedra su agente. Y la montaña tiene valor de vuelo si es totalmente activa.
Piedra por piedra es peso y hunde cuanto acompaña
aunque esto sea un mundo de ansia viva......"
M. Hernández
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